miércoles 10 de septiembre de 2008

El porqué de las cosas





michèle bernstein (izq.)


Qué placer, ya cansada y un poco bebida, encontrarte, como en la canción, con una amplia cama blanca y dormir en ella con la chica de la que estás enamorada. Por lo demás, también esa canción nos la había cantado la niña aquella, la de la felicidad para siempre jamás de un amplio lecho blanco, en cuyo centro es tan hondo el río que todos los caballos del rey podrían beber juntos.